Habitantes de una vereda cercana al río Caranal, en las inmediaciones de Arauquita y Fortul, alertan sobre la persistencia de contaminación por crudo en el río, varios meses después del atentado al Oleoducto Bicentenario ocurrido en 2025. El incidente generó un derrame que afectó el afluente, y aunque empresas contratadas realizaron labores de limpieza, la comunidad asegura que no fueron suficientes ni adecuadas.
Un fuerte creciente reciente dejó al descubierto manchas y residuos de hidrocarburo en el agua y las orillas, lo que contradice la percepción inicial de que el río había quedado limpio. Las familias locales, que dependen del río para consumo de agua, pesca, riego de cultivos y sustento diario, expresan preocupación por los riesgos a la salud humana (posibles efectos en piel, digestivo o a largo plazo), la muerte de peces y la afectación a la fauna y flora del ecosistema ribereño.
La comunidad exige a las empresas responsables (incluyendo a Cenit/Ecopetrol y contratistas de remediación) que tomen acciones inmediatas y efectivas: reevaluación profunda del sitio, remoción completa de residuos, monitoreo continuo y medidas de restauración ambiental para evitar que el problema se agrave con futuras lluvias o crecientes. También piden mayor transparencia y participación comunitaria en el proceso, ya que, en zonas rurales como esta, el río es fuente vital de vida y economía familiar.
Hasta el momento, no se han conocido respuestas oficiales a esta denuncia específica, pero el tema resalta la vulnerabilidad de las comunidades ante impactos ambientales recurrentes en la región. Las autoridades locales y ambientales podrían intervenir para verificar el estado actual y garantizar la protección de la salud y el entorno.



